El PP no encuentra su sitioLa Sentencia Judicial del 11M cierra un ciclo en nuestras vidas. De algún modo, nos obliga a hacer un punto y aparte. Al margen de si las penas impuestas a algunos del acusados o las absoluciones de otros nos gusta o no. Permite mirarnos con mayor tranquilidad.

Nos permite, o debiera hacerlo, centrarnos en las víctimas y que sepan que seguimos con ellas. Cuando además, muchas tuvieron que tragar los insultos de una parte de los políticos y de los medios de comunicación que añoran los tiempos negros del aznarismo. También, el Estado debe asegurar que va a cumplir y asegurar la asistencia adecuada, ahora y en el futuro.

Otra de las cosas, a que obliga la sentencia, es a cerrar un ciclo político que comienza a raíz del atentando, cuando desde las filas del entonces Gobierno Aznar se levantó una cortina de humo atribuyéndole las bombas la ETA, porque así se beneficiaban electoralmente.

Pero, siguen tercos en no reconocer que erraron. No se resignan a las reglas del juego democrático, en aceptar la alternancia como la lógica imposta por las elecciones libres. Pretenden, en la práctica, decirnos que la democracia consiste en que ellos gobiernen y los demás asintamos. Cierto es que estaban acostumbrados a ello. La Democracia en España, se reduce al breve período republicano y al más reciente desde la Transición. Lástima de la falta de tradición democrática de la derecha española.

Las palabras de Rajoy, Zaplana y Acebes, refuerzan mi tesis de que España necesita un sistema multipartidista similar a nuestro entorno europeo. En ningún país de la Unión Europea podremos encontrar en la misma formación política al centro político con la derecha más conservadora y los grupos ultras. Es cierto que esta anomalía se debe a la etapa de “bipartidismo imperfecto” del que su día se benefició el gobierno de Felipe González, pero trajo a medio plazo el aglutinar a los sectores de centro derecha en un PP que, tras el paso de Aznar, asumiendo las tesis de sus homólogos republicanos de EEUU, se convirtió en una formación radical conservadora, en muchos aspectos con tintes de partido antisistema.

Pero, ya está bien. Hay que exigirle a Rajoy que asuma de una vez y por todas que otra forma de hacer política es posible, incluso para ellos. Por respeto a las víctimas, que estos días le pedían que las dejara en paz, y también, porque una política de Estado exige unos mínimos. Cierto que la actual situación del PP convierte al Partido Socialista en la única formación que puede gobernar España, pero aunque personalmente no me desagrade que así fuese, soy consciente de la necesidad de que funcione el juego democrático, aún que sólo sea para que el debate político no quede viciado y sin alternativas.

Ello le obliga a Rajoy a soltar lastre, como estos días diputados sensatos de su grupo le recomiendan. Un cambio de rumbo del PP, que permita a todos tener la certeza de que asume plenamente la Sentencia del 11M, las normas de funcionamiento, a las Instituciones del Estado, y la certeza de que definitivamente acepta los cauces del sistema democrático para hacer política.

Y la política también son gestos. España debe visualizar las raíces democráticas del PP y que entendieron el mensaje: Acebes debe dimitir.

(Publicado en lengua gallega en Vieiros.com y en el Diario de Ferrol)



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