Electores confusos
A dos meses de las elecciones generales del 2008 los fundamentalistas católicos llenaron Madrid con más de ciento cincuenta mil manifestantes, contra el Gobierno de Zapatero. Esta manifestación, que pretende acosar a la España democrática, no es más que una muestra de que la derecha radical tomó nuestras calles, que no están dispuestos a perder la hegemonía y el control político, aunque pierdan las elecciones como así aconteció hay cuatro años con el triunfo socialista.
A esto se suma la confusión que desde la izquierda se está a vivir con este fin de legislatura, donde tras una buena gestión progresista, producto del acuerdo básico de los socialistas con IU y las izquierdas de los nacionalismos, se viene a evidenciar, otra vez, que la derecha logra marcarle la agenda al Gobierno, cuando este último está a hacer propuestas electorales, especialmente en una reducción insolidaria de impuestos, junto con el anuncio de un giro al “centro político”. ¿Se anuncia la implementación de una política económico – social neoliberal, donde los trabajadores y las capas más modestas paguen, aún más, el tan cacareado déficit cero y el ajuste económico derivado de este modelo de construcción europea, que de manera ostensible está a reducir nuestro nivel de vida, visible sobre todo, tras la entrada del euro?
Además, parece ser qué determinados socialistas como Solbes, Bono, Vázquez y alguno otro, no saben que España es un país situado a la izquierda. De hecho, hay más de millón y medio de votantes, que disconformes con políticas económicas neoliberales y considerando que Izquierda Unida no es una alternativa, tiende a optar por la abstención. Mas, el 14 de marzo de 2004 fueron a votar contra Aznar. El triunfo de la derecha siempre estuvo en que la izquierda se quedara en casa.
También, hay asentado un discurso que esconde la realidad social de España. Es el famoso discurso de las clases medias; que sirve para ocultar que tenemos conflictos, producto de los diferentes y encontrados intereses de cada clase social.
Juegan, además, en esa nomenclatura con conceptos despectivos cómo “clase baja”; incluso el concepto de “clase media” es traducido erróneamente por “gente corriente”. Pero, por si alguien tiene dudas, para ser clase media hay que cumplir tres premisas: tener estudios universitarios, una profesión liberal o similar, y medios económicos para hacer frente a las inclemencias de la vida. Sino se cumplen, utilizando esa misma nomenclatura eres “clase baja”. Personalmente, prefiero la tradicional de “clases trabajadoras”, que realmente es lo que se pretende ocultar. Aunque seamos muy mayoritarios en la sociedad española, no formamos parte del discurso dominante… más existimos.
Siendo así, todo giro al centro político y no teniendo asegurada tu base social – ya que esta tiende a castigarte con la abstención, o cambiar en menor medida la otras opciones cercanas lo único que estás a conseguir es a hacer confuso tu propio discurso, cuando no directamente a enfadar la una buena parte de tu electorado. Resuenan aquellas palabras de Indalecio Prieto que preguntado por la derrota de la izquierda, respondía que era por imitar las políticas de la derecha.
Si a esto le sumamos que en Galicia, aunque sí es cierto que los nuevos presupuestos del Gobierno autonómico parecen querer abrir una nueva etapa más social, choca con un discurso desde el bipartito bastante plano, asumiendo acríticamente el submodelo clientelar del fraguismo, que hace que sus herencias envenenadas (Reganosa, Monte Gaiás…) parezcan ser intocables; y donde los representantes políticos del PSdeG – PSOE y del BNG, parecen conformarse con compartir fotos con empresarios del viejo régimen de dudosa trayectoria, que lo único que hicieron fue mantener la debilidad de nuestro tejido industrial. Todo apunta a que realmente, desde la izquierda gobernante, juegan a que les votemos porque son menos malos que la derecha.
Pobre argumento. A estas alturas sólo fomenta el desencanto del electorado progresista. Abriendo así la posibilidad de que en el Parlamento español pueda haber un retroceso de las diversas izquierdas, y facilitar un acuerdo de las derechas nacionalistas con Rajoy, aunque el PSOE fuera la lista mayoritaria. Dicho en plata, hay que movilizar al electorado de izquierdas para relanzar un gobierno socialista en España con apoyos de IU y del nacionalismo progresista.
Publicado en gallego en el Diario de Ferrol (5 de enero) y en Vieiros (7 de enero).
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Tags: Reganosa, psoe, psdeg, bng, elecciones
Asumo todo lo que dices en este artículo: es más, si lees El Plural .com de hoy, verás que a la gente que votamos PSOE los Peperos nos llaman “incultos” y “desinformados”, ¿que te parece? Y yo que siempre pensé que los incultos eran estos interesados capitalistas que desean el poder a todoa costa para crecer entre familias adineradas.
Con tu permiso publico en mi blog este artículo y además lo envio a mis contactos.
Un saludo, seguimos na loita.