Estos días ando mirando los resultados electorales en los breves momentos de los que dispongo. Es una costumbre que tengo ya que, normalmente, sirve para ver las tendencias de los votantes, de dónde a dónde van y por qué sube un partido o baja el otro. Creo que una vez más muestran que el PSOE para ganar tiene que hacerlo por la izquierda, y que prácticamente no hay trasvase entre las izquierdas y las derechas; a diferencia de lo dicho por Soraya Sáenz de Santamaría y, posteriormente por Mariano Rajoy tras anunciar su continuidad al frente del PP. Opiniones contrarias a la emitidas por Gabriel Elorriaga que decía al Financial Times: “Sabemos que ellos nunca votarán por nosotros, pero si podemos sembrar bastantes dudas acerca de la economía, la inmigración y las cuestiones nacionalistas, entonces, quizás ellos queden en casa”.
Por lo tanto, ¿de dónde sale esa subida de cuatrocientos mil votos del PP? Si miramos la legislatura de la mayoría absoluta de Aznar veremos que Rajoy, recupera parte de esos casi seiscientos mil votantes que no recibió hay cuatro años, además, están los votos que recibe en Andalucía procedente de la derecha andalucista del PA, probablemente, más de cien mil. Es decir, que en teoría Rajoy aún no llegó al techo electoral de la derecha española.
Quizás lo más destacable es que el PSOE le saca votos a IU y ERC, pero no logra movilizar a una parte del electorado de izquierdas que queda en casa. Esa es mi impresión.
En este sentido no es bueno que quien ha sido un socio preferente no capitalice su aportación. Para ellos es mucho más fácil llegar a la conclusión de que los pactos con los socialistas les perjudican a reflexionar sobre sus defectos estructurales. No conozco la realidad catalana, pero en el caso de IU, al margen de que si bien es cierto que el sistema electoral les hace daño, lo suyo es la falta de un proyecto político claro para España. ¿Son socialdemócratas, ecosocialistas, trotskistas, radicales, ácratas, nacionalistas, federalistas, qué son? Junto con las luchas internas por el reparto de su escaso poder institucional.
La posible desaparición de IU abre la perspectiva de que un amplio sector de votantes de izquierda, que no van a venir al PSOE, queden sin representación. Además, una forma de fortalecer el sistema democrático es hacer participar a cuantas más personas y opciones. Asimismo, y teniendo en cuenta que algún día el PP girará hacia la moderación – si quiere gobernar- este acabará entendiéndose con las derechas nacionalistas, con las que a pesar de todo, comparten un mismo modelo de sociedad y ya gobernaron. Es decir, la falta de IU obligaría, en ese futuro hitopético al Partido Socialista, a depender de la obtención de la mayoría absoluta.
Sigo pensando que fue un error el apoyo a Manuel Fraga a partir de 1982 con el objetivo de fomentar el bipartidismo, evitándole al PSOE competidores por el centro y por la izquierda. Hoy la existencia de un partido centrista obligaría a moderarse a esta derecha radical nacional católica y permitiría abrir el abanico de pactos más allá de los grupos nacionalistas periféricos, o del amplio grupo mixto.
Habría que hacer un análisis más a fondo de por qué tuvimos tantas dificultades en esta campaña, cuando esta fue, probablemente, una de las legislaturas más progresistas, tanto en el campo social como en el campo de los derechos de las personas. Yo apunto, al menos cuatro razones: a) La apuesta por parte del aparato y de los cargos públicos del Partido Socialista, básicamente, por las Instituciones; b) La intercomunicación con los ciudadanos a través de la prensa, mayoritariamente, de derechas, y no a través de las agrupaciones locales y de los movimientos sociales; c) un doble discurso que por momentos llega muy confuso a los ciudadanos, por una parte, uno netamente de izquierda en materia social, frente a otro monetarista y de déficit cero, neoliberal; d) el discurso progresista de la España plural no sólo tiene enfrente a la idea de nación tardofranquista del PP, sino que destacados miembros del PSOE hacen de proa contra Zapatero, en este campo.
(Sería también interesante analizar los errores de los socialistas en Madrid, que probablemente beneficien a Rosa Díez en esa Comunidad, junto con su discurso patriotero, a diferencia de sus pobres resultados en las restantes circunscripciones españolas).
Pero, lo cierto es que el PSOE es el partido que más se parece a España: 1) Tiene un desarrollo uniforme a lo largo del Estado, siendo gobierno o con opción de gobernar en todas las Comunidades Autónomas. 2) Es el representante de la mayoría social en el sentido de que representa a la mayoría de las clases trabajadoras españolas y de los sectores más dinámicos de las clases medias asentadas. Y 3) Sigue sinendo el Partido que está a transformar la realidad española, desde la restauración de la Democracia en 1978.
Para finalizar este apartado, decir que me inclino por un gobierno de Zapatero en minoría con apoyos preferentes en el amplio grupo mixto (IU, ERC, BNG y NaBai; me resulta difícil encuadrar a Rosa Díez dentro del campo progresista) y acuerdos en materia autonómica y antiterrorista, también con CIU y PNV. Ya veremos que hace en estos últimos asuntos el PP mariano. Y probablemente los dos diputados de Coalición Canaria puedan, por momentos, cubrir la falta de acuerdo con otros del propio grupo mixto.
Los resultados gallegosLa bajada electoral del PP gallego, junto con el resultado del BNG, van en la línea de afianzar la renovación del mandato de la Xunta de Galicia presidida por el socialista Emilio Pérez Touriño. Mas, no está ya vendido todo el pescado, de cara a las elecciones autonómicas de 2009 en Galicia.
Desde el Gobierno autónomo debieran implementar aquellas políticas que marcan las prioridades sociales, la comunicación con la población y los movimientos sociales, y solucionar las rancias herencias del fraguismo; alguna como Reganosa son una amenaza permanente para la estabilidad política en Galicia (los USA acaban de prohibir todas las plantas de gas en tierra firme); así como buscar un diálogo fluido y receptivo con las demandas de los colectivos sociales que conforman, por ejemplo, “Galicia no se vende”. Entre otras cosas, porque representan a sectores que son su base electoral, y por decirlo gráficamente, son colectivos “formadores de opinión pública”.
El Partido de los Socialistas de Galicia quedó a menos de seis mil votos de poder arrancarle el cuarto diputado por la Coruña al PP (para quien no sepa como se hace el reparto según la Ley D’Hont sólo tiene que ir dividiendo el número final de votos de cada partido de la circunscripción electoral por los diputados a elegir, para finalmente, asignar los dividendos mayores hasta completar el número de diputados de la provincia).
Eso evidencia dos cosas. La primera que la presencia de César Antonio Molina cuantitativamente no aporta más votos a los socialistas. A falta de los votos de la emigración el PSdeG – PSOE saca casi siete mil ochocientos votos menos (Rosa Díez saca en la provincia algo más de cuatro mil trescientos votos).
La segunda es que a pesar de los buenos resultados de los socialistas en la comarca de Ferrol, al ser desplazado al cuarto puesto Xavier Carro, quedamos sin diputado. Resultando elegidos dos diputados y un senador de la ciudad de la Coruña (respectivamente: C. A. Molina, Carmen Marón y Javier Losada) y otro diputado de Compostela (el amigo Ceferino Díaz).
Donde sí se capitaliza la presencia de una Ministra es en Orense, donde la candidatura socialista encabezada por Elena Espinosa aumenta seis puntos y medio (unos siete mil setecientos votos, a falta del voto emigrante) y consigue empatar a dos diputados con el PP.
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